Atención al post que me hace llegar Isiya "Una nación es una masa humana organizada, estructurada por una minoría de individuos selectos. Cualquiera que sea nuestro credo político nos es forzoso reconocer esta verdad, que se refiere a un estrato de la realidad histórica mucho más profundo que aquel donde se agitan los problemas políticos. La forma política que adopte una sociedad nacional podrá ser todo lo democrática y a un comunista que quepa imaginar, no obstante, su constitución viva, transjurídica, consistirá siempre en la acción dinámica de una minoría sobre la masa. Se trata de una ineludible realidad natural que representa en la biología de las sociedades un papel semejante al de la ley de las densidades en física. Cuando en un líquido se arrojan cuerpos sólidos diferentes densidades, acaban estas siempre por quedar situados a la altura que a su densidad corresponde. Del mismo modo, en toda agrupación humana se produce espontáneamente una articulación de sus miembros según la diferente densidad vital que poseen. Esto se advierte ya en la forma más simple de sociedad en la conversación. Cuando seis hombres se reúnen a conversar la masa indiferenciada de interlocutores que al principio don queda poco despues articulada en dos partes una de las cuales dirige la conversación a la otra, influye en ella, regala más que recibe. Cuando esto no acontece es que la parte inferior del grupo se resiste anomalamente a ser dirigida, influida por la porción superior y entonces la conversación se hace imposible. Así, cuando en una nación la masa se niega a ser masa _esto es, a seguir a la mayoría directora_ la nación se deshace, la sociedad se desmiembra y sobreviene el caos social, la invertebración histórica; un caso extremo de esta invertebración histórica estamos viviendo ahora en España.(...)
Dondequiera asistimos al deprimente espectáculo de que los peores, que son los mas, se revuelven frenéticamente contra los mejores.¿Cómo va a haber organización política española, si no la hay ni siquiera en las conversaciones? España se arrastra invertebrada, no ya en su política, sino lo que es más hondo y sustantivo que la política, en la convivencia social misma.De esta manera no podrá funcionar mecanismo alguno de los que integran la maquinaria pública. Hoy separara una institución, mañana otra, hasta que se sobrevenga el definitivo colapso histórico. Ni habrá ruta posible para salir de tal situación, porque negándose la masa que es su biológica misión, esto es, seguir a los mejores, no aceptaran escuchar las opiniones de estos y solo triunfaran en el ambiente las opiniones de la masa, siempre inconexas, desacertadas y pueriles.”
Aunque a la orden del día, estas palabras las pronuncio, o mas bien escribió, hace mas de tres cuartos de siglo Ortega y Gasset.
Y ciertamente, España estuvo y esta invertebrada. La historia se repite pero, son correctos los motivos que alega Ortega, es culpable lo que el novecentista denomina “la masa” por no dejarse dominar, no es una democracia una forma de gobierno en la que la masa el pueblo, la mayoría, es quien realmente cuenta y en quien realmente reside el poder?. Pero ya lo dice el madrileño que estudio en mi Málaga: “Todo lo democrática-comunista que quepa imaginar”. Y he aquí la cuestión.
Los comunistas no son ni fueron la mayoría. Y son y fueron los comunistas los encargados de gobernar esta nación de naciones y ni aquellos ni estos tienen principios. Ni unos ni otros representan a esa mayoría democrática. Y la masa en otra. Increíble la fijación de Ortega por la masa. Afortunadamente no conoció a Hulk....
Según él, es el pueblo, esa mayoría inferior por ser tal, el culpable de la “invertebración” de la nación, perdón, de las naciones. Es culpa del pueblo no asentir complaciente como esos perritos que se colocaban en la bandeja del maletero hace ya algunas décadas. ¿No será culpa de las minorías dirigentes no gobernar para la mayoría, haciendo lo mejor para su pueblo? ¿Porque, no es la política eso, el arte defender los derechos (y obligaciones) de su pueblo, de su mayoría? De la conservadora para las derechas y de la progresista para las izquierdas, y no de catalanes por un lado, la nación catalana, de vascos, la patria vasca, o andaluces, la identidad nacional andaluza. Si Blas Infante estuviera vivo moriría de un infarto. Y es que al final de la legislatura, quizá haya café para todos, quizá España sea una republica federal con 17 naciones. A menos, como dijeron en el metro dos jóvenes madrileños
“Habremos ido mucho al extranjero”.